Es impresionante como una gran cantidad de consejos de inversión se centra en nuestras emociones y cómo manejarlas como inversores en lugar de la mecánica de la inversión. Vemos hoy muchas frases como estas:

Compramos en la parte superior y vendemos en la parte inferior porque no podemos controlar nuestras emociones.

La volatilidad es igual al riesgo porque no podemos evitar vender durante las caídas del mercado.

Deberíamos calcular el costo en dólares promedio para evitar sentirnos terribles cuando el mercado se desploma justo después de haber invertido una suma global.

Necesitamos un asesor financiero que nos ayude a controlar nuestras reacciones emocionales.

Deberíamos diversificar nuestras inversiones para moderar nuestras reacciones emocionales durante los altibajos del mercado.

Comprar bonos nos ayudará a dormir por la noche y evitará el pánico cuando las acciones colapsen.

Frases como estas a menudo incluyen citas de Warren Buffett. Dos de los más comunes son:

«La cualidad más importante para un inversor es el temperamento, no el intelecto».

«La clave para [invertir] el éxito es la estabilidad emocional».

Debido a que Warren es un inversor tan legendario, se supone que debe haber nacido con el temperamento del inversor ideal, mientras que cada inversor que no sea multimillonario debe haber nacido como un imbécil emocional. Entonces muchas veces nos aconsejan no invertir como Warren Buffet porque no compartimos su temperamento innato.
Este tipo de consejo parece suponer que nuestras inestabilidades emocionales son genéticamente determinadas y no las podemos cambiar, lo que nos impide convertirnos en grandes inversores como Buffett.

Si nos fijamos bien, este consejo convencional es contradictorio en su corazón. Nos dicen que debemos tomar decisiones racionales hoy (por ejemplo comprar bonos y promediar el costo en dólares) para protegernos de nuestra inevitable imprudencia emocional mañana. Pero si podemos ser racionales hoy, ¿Por qué no ser racional mañana?

En algunos de nuestros artículos en el pasado hemos mencionado este tema: se trata de tomar medidas concretas para moderar el papel de las emociones en nuestras decisiones de inversión y tener un plan financiero con indicadores que acompañen esas decisiones. Es así como creemos que las emociones juegan un papel, sí. Pero no son determinantes en nuestras decisiones de entradas y salidas.

¿Nuestra recomendación?, formarse y seguir los pasos de aprender poco a poco e ir desarrollando esas destrezas que te da invertir en la Bolsa de Nueva York. La experiencia indica que las personas cuando lo van haciendo paso a paso para ir tomando sus propias decisiones. Allí es cuando alcanzan la verdadera Libertad Financiera