Días atrás estaba mirando una conferencia TED acerca de los comportamientos del ser humano y el orador hizo una pregunta a la audiencia por demás interesante: “Al pasar por un cruce, ¿cuántos de ustedes creen que son conductores que están por encima del promedio?”

Alrededor del 90% de las manos del salón subieron y el conferencista comentó como todos suponen que están por encima del promedio (aunque mi percepción inicial es que aproximadamente el 80% de las personas en el camino no son buenos y probablemente la mitad de ese número se debe a que la gente está enviando mensajes de texto mientras se conduce).

Al terminar la conferencia estaba reflexionando porque nunca pensé demasiado acerca de la intersección de la conducción, el tráfico, la distracción y la psicología conductual.

Después empecé a investigar y me encontré con Tom Vanderbilt, un autor que está lleno de estudios y anécdotas que se aplican más allá del asiento del conductor.

Por ejemplo, él sostiene que ponerse al volante tiene la capacidad de transformarnos en una de las peores versiones de nosotros mismos.

Seguí leyendo un poco y me encontré que el comediante Jay Mohr hizo una reflexión sobre lo que implica estar atrapado en el tráfico. Fue algo más o menos así: ¿Alguna vez pensaste en medio de un atasco de tráfico?

Tu te preguntarás que tiene que ver esto con invertir en la Bolsa de Nueva York, pues resulta que tiene mucha relación. Estos comentarios y reflexiones justamente desnudan nuestra situación cuando no tenemos resultados favorables en nuestras inversiones.

No nos detenemos a analizar, estamos en el calor de la emocionalidad y no encontramos explicación a lo que estamos haciendo. Mientras tanto, los ahorros de la vida se desvanecen.

Tenemos frustración porque no encontramos la causa para el embotellamiento y es exactamente lo que sucede al invertir.

A nuestro cerebro le resulta más fácil procesar situaciones en las que hay una explicación clara. No saber qué está pasando o, lo que es más importante, por qué está sucediendo, hace que las personas se sientan extremadamente incómodas.

Estar incómodo con la incertidumbre es una de las razones por las que un largo viaje puede hacer que las personas se sientan infelices.

La propuesta de El Primer Piso apunta justamente a ir paso a paso. A través de varias semanas, para que te aprendas y conozcas bien las vías que te van a permitir evitar los embotellamientos. Y después, para que practiques esas vías en tu “paper money” o cuenta virtual y puedas pensar y ejecutar tu propia estrategia.

La naturaleza impredecible de los mercados es una de las razones por las que pueden ser tan enloquecedores. Tratar de estar en lo correcto todo el tiempo cuando se invierte también puede ser un tipo diferente de infierno todos los días. Por eso la paciencia es un gran ecualizador en los mercados, que te puede ser útil y que te permitirá enfocarte en lo importante y no en lo urgente.